Día de nuestra Virgen
La Virgen del Valle volvió a caminar nuestras calles
4/24/20263 min read


Este 19 de abril fué especial para nuestra comunidad, porque celebramos a Nuestra Señora del Valle, Madre querida de esta parroquia y presencia amorosa que acompaña la vida de nuestro barrio.
La celebración volvió a reunirnos con mucha alegría en una procesión por las calles del barrio, en la que muchísimas personas acompañaron a la Virgen con cariño, con devoción y con ese afecto sencillo que tantas veces dice más que muchas palabras. Fue muy lindo ver a vecinos, familias, niños, jóvenes y adultos caminando junto a nuestra Madre, saludándola a su paso, acercándose con respeto y con alegría, como quien sale al encuentro de alguien muy querido.
La procesión fue dejando una huella de fe y de ternura en las calles. No fue solamente un recorrido: fue una manera de decir, una vez más, que la Virgen sigue caminando con su pueblo y permanece cerca de nuestras vidas, de nuestras preocupaciones, de nuestras esperanzas y también de nuestras gratitudes.
Pero la fiesta había comenzado ya el día anterior, el 18 de abril, con una nueva edición de la ya habitual Serenata a la Virgen. Como cada año, fue una noche vivida con mucha alegría, donde no faltaron la música, el baile, los artistas, el humor y ese clima tan lindo de encuentro que se genera cuando la comunidad se reúne a celebrar. Cantamos, reímos, compartimos y disfrutamos entre hermanos, agradeciendo también esos espacios que nos permiten encontrarnos desde la fe, pero también desde la alegría sencilla de estar juntos.
La Serenata ya se ha vuelto una hermosa costumbre en nuestra parroquia, una de esas citas que esperamos con cariño porque nos recuerda que también la fiesta compartida, la música y la fraternidad son parte de la vida de una comunidad viva.


Muchos, además, vivieron un detalle muy especial como una caricia del cielo: aunque el día amenazaba con lluvia, recién comenzó a llover cuando la Virgen ingresó al templo. Fue un momento sublime, de esos que no se explican fácilmente, pero que el corazón entiende.
Y como broche de ese final tan especial, en las puertas del templo esperaba la banda militar “Tambor de Tacuarí”, perteneciente al Regimiento de Infantería 1 “Patricios” del Ejército Argentino para recibirla con honores. La emoción, la solemnidad y la belleza de ese recibimiento no pasaron desapercibidas para nadie y conmovieron profundamente tanto a quienes participaron como a muchos vecinos que se acercaron. Fue, sin duda, uno de esos momentos que quedan guardados para siempre.

Así vivimos un nuevo día de la Virgen del Valle: con emoción, con participación, con calles llenas de fe y con un templo que volvió a abrir sus puertas para recibir a la Madre junto a su pueblo.
Damos gracias a todos los que hicieron posible esta celebración, a quienes organizaron cada detalle, a quienes participaron con entusiasmo y a todos los hermanos y hermanas que se acercaron a compartir estos días tan significativos. A los artistas de la serenata que con amor entregaron su arte, a la banda militar “Tambor de Tacuarí”, perteneciente al Regimiento de Infantería 1 “Patricios” del Ejército Argentino por su hermoso recibimiento en la procesión y a la Comisaría Vecinal 2-B x su acompañamiento de siempre.
Que Nuestra Señora del Valle siga cuidando a nuestra comunidad, bendiciendo a nuestras familias y acompañando el caminar de todo el barrio. Y que nunca nos falte la alegría de salir a su encuentro, como hijos que saben que en María siempre encuentran una Madre.
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